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lunes, 22 de junio de 2015
domingo, 21 de junio de 2015
José Antonio García Rubio: "Cronificación de la crisis y nueva política".
A partir de los inicios de 2009 el equipo de dirección de IU surgido de la IX Asamblea y encabezado por Cayo Lara fundamentó la política de IU en un análisis inédito de la crisis: definirla como crisis del sistema capitalista y no una mera crisis financiera. Identificamos la disminución de la tasa de ganancia como su causa fundamental y señalamos el fuerte aumento del paro como su consecuencia principal en España (que pasó de ser equivalente a la media de la UE a comienzos del 2008 a ser más del doble a finales de 2014). El origen es un modelo productivo perverso, heredado del franquismo, cuyo bloque dominante no se había modificado significativamente y cuyos cambios principales han sido la privatización de los sectores públicos y la inserción en la economía internacional a través de la UE.
Estos análisis permitieron a Izquierda Unida desarrollar una alternativa económica global y coherente, centrada en la creación de empleo, que se desarrolló en las instituciones y en la movilización.
Nuevos problemas y nueva política
Hablemos con seriedad y rigor. En una organización que se reclama de las concepciones filosóficas del marxismo, y que por sus propios objetivos es radicalmente nueva (en la misma medida que lo es Syriza o el Front de Gauche), el concepto de nueva política sólo se puede definir a partir de alternativas a los nuevos problemas. Así lo hicimos y el electorado lo reconoció: en el Congreso se pasó de 2 diputados a 11 (con nuestros aliados); en las elecciones europeas multiplicamos por 3 los votos y pasamos a 6 diputados (por cierto, avance compatible con los resultados exitosos de Podemos) y la media de las encuestas llega a ser superior al 15% en el verano de 2013 (con algunas concretas cercanas al 17%). Por tanto nueva política y reconocimiento electoral.
Pero hay quien está empeñado en situar una supuesta nueva política más como palanca para la lucha interna que como cuerpo de alternativas para los problemas ciudadanos.
Los rasgos de la cronificación
Ahora es necesario continuar ese enfoque y el concepto que creo compendia los nuevos problemas es la cronificación de la crisis para los trabajadores y trabajadoras.
En la visión clásica del ciclo económico, la fase de expansión de la economía lleva aparejada crecimiento del PIB, del empleo, de la demanda interna y de los salarios.
Sin embargo, el neoliberalismo intenta hoy exclusivamente mantener la tasa de ganancia del capital. Por eso quiere transformar la recuperación en una consolidación de su dominio y considera sin inmutarse una tasa de paro superior al 20% hasta más allá del 2020, más de 2,7 millones de parados de larga duración, 1,4 millones desde hace más de tres años, y 2 millones de parados que no reciben ningún tipo de prestación, junto al 51,36% de paro juvenil.
Uno de cada 3 menores de 16 años está bajo el umbral de la pobreza y la población en riesgo de exclusión social rebasa el 29%. Ha crecido la desigualdad de ingresos y han bajado los salarios. La OIT considera que el descenso de los salarios no se ha traducido en una mejora de la competitividad. Las empresas del IBEX han aumentado sus beneficios en 2014 un 38% y un 40% en 2013, con sólo un 1,3% de aumento en la cifra de negocios. En esos años despidieron a más de 200.000 trabajadores.
Esa es la cronificación que está empezando a dibujar una nueva estructura social en el país: una sociedad de tres velocidades entre la población activa con una posición intercambiable entre parados y precarios y sustituible progresivamente para los contratos indefinidos.
Harán falta más de 25 años si no hay un cambio de política para volver a las tasas de paro de antes de la crisis. Programa y proyecto político del neoliberalismo.
La nueva fase
Esta cronificación de la crisis exige nuevas alternativas que IU debe seguir protagonizando.
La gran cuestión es que el centro de la alternativa está, como siempre, en la esfera de la producción y no en la de distribución del excedente. Es decir en la contradicción capital-trabajo y con ella en el empleo y el salario (es decir en la plusvalía y la explotación).
Por tanto, las alternativas por el empleo digno y estable pasan a ser la madre de todas las alternativas y el eje articulador de todas las propuestas (sin negar la importancia de otros campos).
En segundo lugar, las políticas llamadas de rescate social (rentas y recursos mínimos garantizados) deben entenderse como políticas con prioridad en el tiempo, pero transitorias. Nosotros no podemos contribuir a la cronificación de la crisis mediante propuestas que consoliden en el tiempo la fragmentación y la desigualdad social.
La tercera cuestión es que la salida de la crisis no será resultado de medidas económicas sino políticas. En consecuencia, el papel de los sindicatos y la negociación colectiva, la participación de los trabajadores en la dirección de la economía, en las grandes empresas privadas y en el sector público serán alternativas básicas.
Tres grandes cuestiones
Habrá que superar nuestro síndrome europeo. No podemos reducir la política de la UE a la contradicción entre los países centrales y los periféricos o, dicho de otra forma, entre Alemania y el Sur. La oligarquía española es tan responsable como la de Alemania, Francia o Italia, y las burguesías nacionales y otros sectores, cómplices. No es posible ocultar esa responsabilidad. Además, en Alemania hay 7,5 millones de “minijobs”. La construcción de otra Europa es tarea de los trabajadores, también de los del Norte.
La Constitución de 1978 ha sido incumplida en sus aspectos más democráticos y transformadores, y muy especialmente en los derechos económicos y sociales. Pero no podemos hacer esa denuncia, pidiendo que se cumplan los derechos constitucionales, y al mismo tiempo decir que el régimen del 78 ha sido básicamente perverso. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo y, mientras tanto, asistir sin propuestas al retroceso de los derechos constitucionales y a la reorganización del modelo territorial del Estado.
Por tanto, la reivindicación justa de un proceso constituyente es inseparable de un proyecto constituyente que está por elaborar en lo fundamental. Quedarnos sólo en el movimiento -el proceso- es algo superado en la polémica con el reformismo de hace más de un siglo y conduce a la marginación política.
En ese debate ha aparecido recientemente la idea de la necesidad de una nueva fuerza política híbrida cuyo objetivo sería la revolución democrática. Esto representa retrotraer a los trabajadores a un objetivo político que no quiso cumplir la burguesía. Hoy España no es muy diferente de otros países de democracia representativa. Si estuviésemos en el Reino Unido o Francia, por poner algún ejemplo, la representación institucional de IU sería casi nula. Por otro lado, una mera revolución democrática que no resolviera problemas de control del poder económico sobre los medios de comunicación, por ejemplo, sin cuya solución la democracia real es bastante aparente. Pero eso no es una revolución democrática (al menos, como se ha entendido hasta ahora) el objetivo sino la superación del capitalismo que es lo que defienden PCE e IU. Nueva política no es sustituir a la burguesía en su fracaso político ni hacer retroceder nuestros objetivos en el tiempo histórico.
El instrumento
Creo que nuestro análisis del papel jugado por los medios de comunicación en el surgimiento de las nuevas fuerzas políticas ha sido insuficiente. Realmente no han promocionado organizaciones nuevas pero sí formas diferentes de hacer política (muchas de ellas muy viejas), formas líquidas. No hay compromiso militante, no se cotiza, el liderazgo se sitúa por encima de la organización, y en el proceso de construcción de la propuesta se sustituye la opinión (fundamentada en la experiencia y/o la información, como recoge la teoría materialista del conocimiento) por la ocurrencia. Se centra la democracia más en la opinión que en la práctica política, es decir que en la acción. Poner candidatos por encima de las nubes y la financiación mediante suscripción de la campaña son rasgos bien conocidos del sistema presidencialista estadounidense, véase la serie House of Cards.
Nueva política sin contenidos reales es sólo postureo. Izquierda Unida con Cayo Lara ha sabido dar a su política un elevado contenido de clase frente a la crisis. Se ha sabido ver que la crisis es del sistema capitalista, que su núcleo está en la explotación, por tanto en la plusvalía, que el salario no es una compensación sino el precio de la venta de la fuerza de trabajo, que el empleo es el articulador de todas las reivindicaciones, que las pensiones son salario, que la negociación colectiva y el papel de los sindicatos es fundamental y que la participación de la ciudadanía ha de ser real, basada en la acción y no sólo en la opinión. Y que el retroceso para los trabajadores y trabajadoras se quiere que sea crónico.
Esa ha sido y es la nueva política.
Estos análisis permitieron a Izquierda Unida desarrollar una alternativa económica global y coherente, centrada en la creación de empleo, que se desarrolló en las instituciones y en la movilización.
Nuevos problemas y nueva política
Hablemos con seriedad y rigor. En una organización que se reclama de las concepciones filosóficas del marxismo, y que por sus propios objetivos es radicalmente nueva (en la misma medida que lo es Syriza o el Front de Gauche), el concepto de nueva política sólo se puede definir a partir de alternativas a los nuevos problemas. Así lo hicimos y el electorado lo reconoció: en el Congreso se pasó de 2 diputados a 11 (con nuestros aliados); en las elecciones europeas multiplicamos por 3 los votos y pasamos a 6 diputados (por cierto, avance compatible con los resultados exitosos de Podemos) y la media de las encuestas llega a ser superior al 15% en el verano de 2013 (con algunas concretas cercanas al 17%). Por tanto nueva política y reconocimiento electoral.
Pero hay quien está empeñado en situar una supuesta nueva política más como palanca para la lucha interna que como cuerpo de alternativas para los problemas ciudadanos.
Los rasgos de la cronificación
Ahora es necesario continuar ese enfoque y el concepto que creo compendia los nuevos problemas es la cronificación de la crisis para los trabajadores y trabajadoras.
En la visión clásica del ciclo económico, la fase de expansión de la economía lleva aparejada crecimiento del PIB, del empleo, de la demanda interna y de los salarios.
Sin embargo, el neoliberalismo intenta hoy exclusivamente mantener la tasa de ganancia del capital. Por eso quiere transformar la recuperación en una consolidación de su dominio y considera sin inmutarse una tasa de paro superior al 20% hasta más allá del 2020, más de 2,7 millones de parados de larga duración, 1,4 millones desde hace más de tres años, y 2 millones de parados que no reciben ningún tipo de prestación, junto al 51,36% de paro juvenil.
Uno de cada 3 menores de 16 años está bajo el umbral de la pobreza y la población en riesgo de exclusión social rebasa el 29%. Ha crecido la desigualdad de ingresos y han bajado los salarios. La OIT considera que el descenso de los salarios no se ha traducido en una mejora de la competitividad. Las empresas del IBEX han aumentado sus beneficios en 2014 un 38% y un 40% en 2013, con sólo un 1,3% de aumento en la cifra de negocios. En esos años despidieron a más de 200.000 trabajadores.
Esa es la cronificación que está empezando a dibujar una nueva estructura social en el país: una sociedad de tres velocidades entre la población activa con una posición intercambiable entre parados y precarios y sustituible progresivamente para los contratos indefinidos.
Harán falta más de 25 años si no hay un cambio de política para volver a las tasas de paro de antes de la crisis. Programa y proyecto político del neoliberalismo.
La nueva fase
Esta cronificación de la crisis exige nuevas alternativas que IU debe seguir protagonizando.
La gran cuestión es que el centro de la alternativa está, como siempre, en la esfera de la producción y no en la de distribución del excedente. Es decir en la contradicción capital-trabajo y con ella en el empleo y el salario (es decir en la plusvalía y la explotación).
Por tanto, las alternativas por el empleo digno y estable pasan a ser la madre de todas las alternativas y el eje articulador de todas las propuestas (sin negar la importancia de otros campos).
En segundo lugar, las políticas llamadas de rescate social (rentas y recursos mínimos garantizados) deben entenderse como políticas con prioridad en el tiempo, pero transitorias. Nosotros no podemos contribuir a la cronificación de la crisis mediante propuestas que consoliden en el tiempo la fragmentación y la desigualdad social.
La tercera cuestión es que la salida de la crisis no será resultado de medidas económicas sino políticas. En consecuencia, el papel de los sindicatos y la negociación colectiva, la participación de los trabajadores en la dirección de la economía, en las grandes empresas privadas y en el sector público serán alternativas básicas.
Tres grandes cuestiones
Habrá que superar nuestro síndrome europeo. No podemos reducir la política de la UE a la contradicción entre los países centrales y los periféricos o, dicho de otra forma, entre Alemania y el Sur. La oligarquía española es tan responsable como la de Alemania, Francia o Italia, y las burguesías nacionales y otros sectores, cómplices. No es posible ocultar esa responsabilidad. Además, en Alemania hay 7,5 millones de “minijobs”. La construcción de otra Europa es tarea de los trabajadores, también de los del Norte.
La Constitución de 1978 ha sido incumplida en sus aspectos más democráticos y transformadores, y muy especialmente en los derechos económicos y sociales. Pero no podemos hacer esa denuncia, pidiendo que se cumplan los derechos constitucionales, y al mismo tiempo decir que el régimen del 78 ha sido básicamente perverso. No se puede soplar y sorber al mismo tiempo y, mientras tanto, asistir sin propuestas al retroceso de los derechos constitucionales y a la reorganización del modelo territorial del Estado.
Por tanto, la reivindicación justa de un proceso constituyente es inseparable de un proyecto constituyente que está por elaborar en lo fundamental. Quedarnos sólo en el movimiento -el proceso- es algo superado en la polémica con el reformismo de hace más de un siglo y conduce a la marginación política.
En ese debate ha aparecido recientemente la idea de la necesidad de una nueva fuerza política híbrida cuyo objetivo sería la revolución democrática. Esto representa retrotraer a los trabajadores a un objetivo político que no quiso cumplir la burguesía. Hoy España no es muy diferente de otros países de democracia representativa. Si estuviésemos en el Reino Unido o Francia, por poner algún ejemplo, la representación institucional de IU sería casi nula. Por otro lado, una mera revolución democrática que no resolviera problemas de control del poder económico sobre los medios de comunicación, por ejemplo, sin cuya solución la democracia real es bastante aparente. Pero eso no es una revolución democrática (al menos, como se ha entendido hasta ahora) el objetivo sino la superación del capitalismo que es lo que defienden PCE e IU. Nueva política no es sustituir a la burguesía en su fracaso político ni hacer retroceder nuestros objetivos en el tiempo histórico.
El instrumento
Creo que nuestro análisis del papel jugado por los medios de comunicación en el surgimiento de las nuevas fuerzas políticas ha sido insuficiente. Realmente no han promocionado organizaciones nuevas pero sí formas diferentes de hacer política (muchas de ellas muy viejas), formas líquidas. No hay compromiso militante, no se cotiza, el liderazgo se sitúa por encima de la organización, y en el proceso de construcción de la propuesta se sustituye la opinión (fundamentada en la experiencia y/o la información, como recoge la teoría materialista del conocimiento) por la ocurrencia. Se centra la democracia más en la opinión que en la práctica política, es decir que en la acción. Poner candidatos por encima de las nubes y la financiación mediante suscripción de la campaña son rasgos bien conocidos del sistema presidencialista estadounidense, véase la serie House of Cards.
Nueva política sin contenidos reales es sólo postureo. Izquierda Unida con Cayo Lara ha sabido dar a su política un elevado contenido de clase frente a la crisis. Se ha sabido ver que la crisis es del sistema capitalista, que su núcleo está en la explotación, por tanto en la plusvalía, que el salario no es una compensación sino el precio de la venta de la fuerza de trabajo, que el empleo es el articulador de todas las reivindicaciones, que las pensiones son salario, que la negociación colectiva y el papel de los sindicatos es fundamental y que la participación de la ciudadanía ha de ser real, basada en la acción y no sólo en la opinión. Y que el retroceso para los trabajadores y trabajadoras se quiere que sea crónico.
Esa ha sido y es la nueva política.
Fuente: mundoobrero.es
Maite Mola felicitó el trabajo de la Comisión de la Verdad que investiga la deuda griega porque ha abierto un camino en Europa.
“Necesitamos saber la verdad de lo que el neoliberalismo, y su brazo armado la Troika, han hecho para destruir nuestros países y hundirnos en esta terrible crisis humanitaria".
Lo importante, según la presidenta del Parlamento, y también de esta Comisión de la Verdad, es que “ahora tenemos unos argumentos para demostrar que esta deuda es ilegal y que justifican que no se pague”.
La vicepresidenta de Partido de la Izquierda Europea, Maite Mola, invitada por Konstantopoulou, tomó la palabra para felicitar el trabajo realizado “porque esta Comisión nos ha abierto el camino. En Portugal, España, Italia… también esperamos el resultado porque nos sentimos reflejados en él”. Recordó que hasta ahora se habían realizado auditorías de la deuda en América Latina y también en Islandia, pero eran casos diferentes. Esta es la primera auditoría que se hace en Europa.
“Necesitamos saber la verdad de lo que el neoliberalismo, y su brazo armado la Troika, han hecho para destruir nuestros países y hundirnos en esta terrible crisis humanitaria. Ahora, gracias al gobierno griego y a esta Comisión de la Verdad, tenemos la oportunidad de saber qué es lo que pasa en otros países como España. Y no habrá sorpresas. Será lo mismo porque la Troika hace lo mismo en todas partes”, concluyó Maite Mola.
Marisa Matías, también vicepresidenta del PIE y eurodiputada portuguesa, intervino en video comprometiéndose a difundir la iniciativa y pidiendo a las instituciones a que vean los resultados y busquen soluciones sin cargar el peso sobre el pueblo griego. “Por lo menos, ya hay un país donde las cuentas serán transparentes y serán un ejemplo para otros”. Matias, igual que lo hizo Renato Souro, economista del Bloco Esquerda y miembro de la ejecutiva del PIE, denunció que se utilice la deuda como excusa para aplicar políticas de austeridad”. Souro, insistió, en su intervención como invitado, en que el problema de las negociaciones es político y no económico y que tratan de asfixiar a Grecia.
Konstantopoulou denunció que Grecia ha sido víctima de un ataque planificado por el FIM, el Banco Central y la Comisión Europea con el fin de convertir la deuda privada en deuda pública. Explicó que han violado los Derechos Humanos y el Derecho Internacional, además de los principios fundacionales de la Unión Europea, basados en la prosperidad de los pueblos.
Añadió que la democracia no es cuestión de unos poco sino de todos. “La democracia está por encima de todo, y tiene que estar en manos de los pueblos y de los gobiernos y no de los centros financieros”.
Este ha sido el resultado de los primeros meses de trabajo, en busca de la verdad, investigando y haciendo la contabilidad de cómo se generó esta duda, cómo fue inflada y a quién ha beneficiado. Aunque el trabajo de investigación continuará durante los próximos meses y el gobierno ya dispone de argumentos sólidos y contundentes para poder declarar la invalidez de los acuerdos, y suspender el pago de la deuda, esa es una decisión que le corresponde al gobierno, como aclaró el director de la Comisión Eric Toussaint.
Todos los participantes insistieron en que ayer fue un día histórico en Grecia, y también en Europa. Un gobierno, el de Syriza, dice hoy en el Parlamento lo que la gente pedía hasta hace poco en la plaza de Syntagma. La voz y las reivindicaciones del pueblo griego las representa hoy el gobierno.
El día antes de la reunión del Eurogrupo y de la presentación de estas conclusiones preliminares sobre la deuda, los griegos volvieron a congregarse frente al Parlamento para apoyar a su gobierno frente a las instituciones europeas. Pedían el fin de la austeridad, con pancartas en griego, en inglés y en español que decían, Chance Europe, No pasarán y Venceremos.
Fuente: mundoobrero.es
jueves, 18 de junio de 2015
Joan Coscubiela: "Degradación Política y Jurídica".
Acabo de solicitar en la Junta de Portavoces la intervención del Presidente del Congreso para que ampare la función del Congreso de Diputados y su dignidad como Poder Legislativo.
A lo largo de esta legislatura hemos visto como se iba deteriorando el proceso de elaboración de las leyes como consecuencia del abuso que el Partido Popular ha hecho de su mayoría absoluta.
Es evidente que la mayoría obtenida en las urnas, y que se expresa en el Congreso, es legítima para cerrar los debates en favor de quienes ostentan esa mayoría. Pero debería ser también claro que las mayorías, por más absolutas que sean, no legitiman para hacer cualquier cosa, y menos para usarla para deteriorar las funciones del legislativo y deteriorar la democracia.
Aunque durante esta legislatura hemos tenido muchos ejemplos de ello, en la fase final el PP está sobrepasando todos los límites.
Ya no se trata solo del uso reiterado del Decreto Ley. Ni tan siquiera del abuso de los llamados Decretos Ley Ómnibus, que de hecho son verdaderos portaviones de normas. En los últimos meses el Partido Popular se está acostumbrando a presentar enmiendas que nada tienen que ver con el contenido del proyecto debatido. Con este comportamiento el Partido Popular elude en unos casos los dictámenes del Consejo de Estado, en otros presenta verdaderos Proyectos de Ley por la puerta de atrás. Y en todos los casos, el PP impide que el resto de grupos podamos ejercer nuestras funciones, porque las enmiendas presentadas por el PP se convierten en Ley, sin que tan siquiera el resto de grupos hayamos podido enmendarlas ni discutirlas.
El resultado es un grave deterioro democrático, un atentado a la seguridad jurídica que protege el artículo 9.3 de la Constitución, un ninguneo constante al Congreso y una burla a la democracia.
En este permanente fraude de ley en la elaboración de las Leyes, el Partido Popular acaba de ultrapasar todos los límites en el debate de la llamada Ley de Segunda Oportunidad. No se trata solo que la ley que se va aprobar se convertirá en el sexto texto de la ley concursal en menos de dos años.
En la tramitación de la Ley de Segunda Oportunidad que supone una reforma del proceso concursal, el Partido Popular ha presentado enmiendas que modifican 12 leyes, 2 decretos legislativos, 3 decretos y afecta a una directiva de la UE. En todos los casos se trata de normas que nada tienen que ver con el proyecto de ley que se está discutiendo.
Para que se hagan una idea algunas de las Leyes reformadas se refieren al capital riesgo, a las sociedades de inversión colectiva, a la asistencia sanitaria, a las prestaciones de los españoles residentes en el exterior. Sin olvidar la ley del juego, la que regula los fondos de pensiones, la ley de contratos del sector público, las cooperativas agroalimentarias. Es tal la chapuza con la que actúa el Gobierno y obliga a actuar al legislativo que las reformas legislativas presentadas por la puerta de atrás afectan a Leyes que se acaban de aprobar hace unas pocas semanas, como la Ley 2/2015 de desindexacción de la economía española o la propia Ley de Presupuestos del Estado de 2015.
Este es un abuso que el grupo de la Izquierda Plural hemos denunciado muchas veces, sin éxito, porque la mayoría absoluta del PP todo lo tapa.
Por eso creemos que el Presidente de la Cámara tiene la responsabilidad política, legal y ética de pararle los pies al Partido Popular. Basta con que pida un informe a los letrados de la cámara sobre la legalidad de este comportamiento, atendiendo entre otras cosas a la jurisprudencia emitida ya en su momento por el Tribunal Constitucional.
Tampoco estaría mal que el Consejo General de la Abogacía Española levantara su voz ante este atropello a la democracia. Si para algo tiene sentido el mantenimiento de algunos colegios profesionales es para que en momentos como este ejerzan una función social crítica ante los abusos del Poder.
Los silencios de hoy, las connivencias con este abuso de poder, serán responsables de un grave deterioro democrático que no nos podemos permitir.
Fuente: El Bloc del Coscu
martes, 16 de junio de 2015
sábado, 13 de junio de 2015
viernes, 12 de junio de 2015
José Luis Centella. "Converger para crecer y derrotar al bipartidismo".
Los procesos de convergencia tienen que servir para construir espacios unitarios desde la confluencia política-programática en el horizonte de avanzar hacia la Alternativa Constituyente.
Nos encontramos en un momento en el que la derecha, como siempre al servicio del capital, está consolidando un modelo nuevo de relaciones sociales, institucionales y laborales para que toda la riqueza del país se ponga al servicio del aumento de la tasa de ganancia del capital transnacional, comenzando por garantizar constitucionalmente el pago de la deuda.
En este nuevo modelo los derechos a la vivienda, al trabajo, a la sanidad universal y gratuita y a la educación desaparecen como tales y los últimos se administran en base a su rentabilidad económica olvidando cualquier fin social. Los servicios públicos se mercantilizan, son transformados en oportunidades de negocio con el objetivo de liberalizar todo lo posible.
Se desregulan las relaciones laborales para asegurar el máximo beneficio del capital, poniendo la economía al servicio de la rentabilidad. Se trata de desarticular los Partidos, los sindicatos como instrumentos básicos del sistema institucional, al tiempo que se provoca un retroceso en los derechos de las mujeres, no sólo en cuestiones derivadas de la crisis económica, sino desde el punto de vista ideológico, recuperando los valores más reaccionarios. Se acentúa la explotación de los recursos naturales y se intensifica la mercantilización de la vida.
Es decir, la derecha tiene un proyecto de futuro que desarrolla aprovechando la crisis para un cambio constitucional. Ante esta situación excepcional consideramos que es prioritario construir una alternativa unitaria que confronte y gane a este proyecto de la derecha, ya que, nos guste o no nos guste estamos de facto en un proceso constituyente, lo que hace falta es plantear una alternativa democrática, federal, social y que gane la batalla político-ideológica al plan antidemocrático, centralista y reaccionario de la derecha. Este debe ser el objetivo y para ello es fundamental situar en primer lugar lo que nos une y concretarlo en una serie de puntos básicos.
No olvidamos que la contradicción fundamental está entre la salida capitalista o la salida social a la crisis. Pero tampoco dejamos pasar que en estos momentos la cuestión es ver cómo se relaciona esta contradicción fundamental con las contradicciones principales en el ámbito social, cultural y político para dar cuerpo a nuestra alternativa, de forma que se ponga en evidencia la diferencia entre ruptura y continuismo.
En este debate la propuesta republicana cobra sentido y avanza, por lo que debe ser el marco institucional en el que se referencie el nuevo modelo de país.
Al mismo tiempo, el debate organizativo debe acompañar al debate político, planteando instrumentos de participación, de implicación de la ciudadanía en la política y cómo organizar a los afectados y afectadas por la crisis para confluir en un trabajo coordinado y conjunto que concrete el trabajo que hemos realizado en estos últimos años.
Por todo ello debemos implicarnos en las iniciativas unitarias que por encima de estrategias electorales se impulsen con el objetivo de configurar el Bloque Social y Político de carácter constituyente de manera que no supongan negación de los distintos perfiles y características de una Izquierda que es plural. Y debe mantener esta pluralidad como una riqueza.
Estas candidaturas deben tener una referencia colectiva común y poder sumar en todo el Estado. El objetivo es que en la noche electoral aparezca claramente cómo la alternativa constituyente avanza y gana espacio para disputar realmente las elecciones generales al bipartidismo monárquico, por tanto estas candidaturas deben ser convergencias incluyentes, no excluyentes.
En estas condiciones, los procesos de convergencia tienen que servir para construir espacios unitarios desde la confluencia política-programática, en el horizonte de avanzar hacia la Alternativa Constituyente que debe culminar en las Generales del 2015. El objetivo es derrotar al bipartidismo como pilar del sistema, no sustituirlo.
Las elecciones municipales han demostrado que ninguna fuerza política ha podido derrotar al bipartidismo, y que por el contrario donde se ha dado la unidad, bien sea con las siglas de IU como en Zamora o con otras siglas y formas jurídicas, como en Barcelona, Zaragoza, Santiago, La Coruña o Madrid, SI SE HA PODIDO derrotar al bipartidismo.
Por lo tanto las candidaturas de unidad popular deben estar enmarcadas en este objetivo de acumular fuerzas para una salida social de la crisis que ha provocado el dolor y sufrimiento en millones de personas, por lo que estas candidaturas deben aparecer como una propuesta política/electoral que se sitúe más allá de lo local, mejor dicho, que sepa ligar lo local con lo general, porque solo con una ruptura democrática y social se pueden resolver los problemas que sufre la mayoría social trabajadora, este es el reto que tenemos y al que el PCE debe dedicar todas sus energías.
En este sentido los texto aprobados en el ultimo Comité Ejecutivo sobre política de Convergencia y que se publican en este numero de Mundo Obrero son un buen instrumento. De que seamos capaces de aplicarlos y no queden una vez más en papel mojado dependerá en gran medida nuestro futuro y nuestro papel en la actual fase de la lucha de clases.
En este nuevo modelo los derechos a la vivienda, al trabajo, a la sanidad universal y gratuita y a la educación desaparecen como tales y los últimos se administran en base a su rentabilidad económica olvidando cualquier fin social. Los servicios públicos se mercantilizan, son transformados en oportunidades de negocio con el objetivo de liberalizar todo lo posible.
Se desregulan las relaciones laborales para asegurar el máximo beneficio del capital, poniendo la economía al servicio de la rentabilidad. Se trata de desarticular los Partidos, los sindicatos como instrumentos básicos del sistema institucional, al tiempo que se provoca un retroceso en los derechos de las mujeres, no sólo en cuestiones derivadas de la crisis económica, sino desde el punto de vista ideológico, recuperando los valores más reaccionarios. Se acentúa la explotación de los recursos naturales y se intensifica la mercantilización de la vida.
Es decir, la derecha tiene un proyecto de futuro que desarrolla aprovechando la crisis para un cambio constitucional. Ante esta situación excepcional consideramos que es prioritario construir una alternativa unitaria que confronte y gane a este proyecto de la derecha, ya que, nos guste o no nos guste estamos de facto en un proceso constituyente, lo que hace falta es plantear una alternativa democrática, federal, social y que gane la batalla político-ideológica al plan antidemocrático, centralista y reaccionario de la derecha. Este debe ser el objetivo y para ello es fundamental situar en primer lugar lo que nos une y concretarlo en una serie de puntos básicos.
No olvidamos que la contradicción fundamental está entre la salida capitalista o la salida social a la crisis. Pero tampoco dejamos pasar que en estos momentos la cuestión es ver cómo se relaciona esta contradicción fundamental con las contradicciones principales en el ámbito social, cultural y político para dar cuerpo a nuestra alternativa, de forma que se ponga en evidencia la diferencia entre ruptura y continuismo.
En este debate la propuesta republicana cobra sentido y avanza, por lo que debe ser el marco institucional en el que se referencie el nuevo modelo de país.
Al mismo tiempo, el debate organizativo debe acompañar al debate político, planteando instrumentos de participación, de implicación de la ciudadanía en la política y cómo organizar a los afectados y afectadas por la crisis para confluir en un trabajo coordinado y conjunto que concrete el trabajo que hemos realizado en estos últimos años.
Por todo ello debemos implicarnos en las iniciativas unitarias que por encima de estrategias electorales se impulsen con el objetivo de configurar el Bloque Social y Político de carácter constituyente de manera que no supongan negación de los distintos perfiles y características de una Izquierda que es plural. Y debe mantener esta pluralidad como una riqueza.
Estas candidaturas deben tener una referencia colectiva común y poder sumar en todo el Estado. El objetivo es que en la noche electoral aparezca claramente cómo la alternativa constituyente avanza y gana espacio para disputar realmente las elecciones generales al bipartidismo monárquico, por tanto estas candidaturas deben ser convergencias incluyentes, no excluyentes.
En estas condiciones, los procesos de convergencia tienen que servir para construir espacios unitarios desde la confluencia política-programática, en el horizonte de avanzar hacia la Alternativa Constituyente que debe culminar en las Generales del 2015. El objetivo es derrotar al bipartidismo como pilar del sistema, no sustituirlo.
Las elecciones municipales han demostrado que ninguna fuerza política ha podido derrotar al bipartidismo, y que por el contrario donde se ha dado la unidad, bien sea con las siglas de IU como en Zamora o con otras siglas y formas jurídicas, como en Barcelona, Zaragoza, Santiago, La Coruña o Madrid, SI SE HA PODIDO derrotar al bipartidismo.
Por lo tanto las candidaturas de unidad popular deben estar enmarcadas en este objetivo de acumular fuerzas para una salida social de la crisis que ha provocado el dolor y sufrimiento en millones de personas, por lo que estas candidaturas deben aparecer como una propuesta política/electoral que se sitúe más allá de lo local, mejor dicho, que sepa ligar lo local con lo general, porque solo con una ruptura democrática y social se pueden resolver los problemas que sufre la mayoría social trabajadora, este es el reto que tenemos y al que el PCE debe dedicar todas sus energías.
En este sentido los texto aprobados en el ultimo Comité Ejecutivo sobre política de Convergencia y que se publican en este numero de Mundo Obrero son un buen instrumento. De que seamos capaces de aplicarlos y no queden una vez más en papel mojado dependerá en gran medida nuestro futuro y nuestro papel en la actual fase de la lucha de clases.
Fuente: mundoobrero.es
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