domingo, 19 de enero de 2014

Las cuatro vías de la izquierda para las elecciones europeas. #Europeas2014

La presentación de la iniciativa Podemos de Pablo Iglesias abre un nuevo frente y se suma a IU, las fuerzas soberanistas y Equo. La incógnita está en saber si el profesor de Ciencia Política suma o divide aún más el espectro electoral.

Imagen del hemiciclo del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Francia.
La inicativa Podemos encabezada por Pablo Iglesias, que echó a caminar el viernes de forma oficial, abre un nuevo frente en el espacio de la izquierda que cuenta ya con al menoscuatro iniciativas distintas. La gran incógnita es si el paso adelante del profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense y presentador de La Tuerka puede llegar a servir de revulsivo para acelerar el proceso de creación del tan ansiado bloque político y social de cara a las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo o si, por el contrario, provocará recelos, desconfianza y que cada uno de los actores confluya por su cuenta en lo que se considera un momento clave para todas las organizaciones políticas y plataformas alternativas.
El mayor referente de todos y la formación que más ha trabajado por conseguir ese frente unitario hasta el momento ha sido Izquierda Unida. Los contactos con distintas organizaciones de la izquierda y los movimientos sociales iniciados la pasada primavera se oficializaron bajo el nombre de Suma, la gente primeroEl proceso de convergencia, pese a haber sufrido sus altibajos, no está muerto, aunque el principal obstáculo para que fructifique en algo claro de cara a las europeas está resultando el proceso de elaboración de las candidaturas. Tras el Consejo Político Federal(CPF) que IU celebró el pasado sábado en Madrid, de hecho, podría llegar a desatascarse la situación en cierto modo puesto que, pese a que la mayoría desechó las primarias abiertas que propuso Izquierda Abierta ─que se iniciaron el jueves─, sí se ha dado libertad a todas las federaciones, corrientes y partidos que confluyen en IU a elaborar desde sus bases una propuesta de candidatura. En ese marco, como es natural, estarían incluidos los movimientos sociales
¿Entorpece las expectativas de IU la iniciativa de Iglesias? Desde que el pasado martes se conociera su predisposición a presentarse a las elecciones, Iglesias ha repetido una y otra vez que Podemos no nace con el objetivo de frenar o dividir a IU o a otras fuerzas, sino más bien lo contrario. "Algunos de mis amigos con los que mejor me entiendo políticamente son militantes de IU. Para mí es fundamental que IU haga suya nuestra iniciativa y entienda que, en momentos de excepción como este, no sólo la audacia sino también la generosidad es muy importante, como escribía ayer un buen compañero de IU", dijo en una entrevista a Público el pasado martes.

El método en cuestión 

Ayer siguió el mismo guión y fue incluso más allá al aclarar que el método que propone Podemos para la elaboración de una lista es abierto, pero que las formas de organización de las formaciones políticas de la izquierda ─en clara alusión a IU─ le merecen un total respeto. Ahora bien, desde su punto de vista, el momento actual exige que la ciudadanía sea la que se exprese, por eso, en última instancia, animó a los de Cayo Lara a que una vez que hayan cerrado ese proceso de elaboración de la candidatura, la confronten con su proyecto y dejen que sean los ciudadanos los que refrenden uno u otro. Iglesias habló de competición y de lealtad. Y también aseguró que si la suya no es la que prefiere la ciudadanía, entonces apoyará al que gane. 
Hay muchos dentro de IU que desconfían desde el minuto uno de la candidatura de Pablo Iglesias. Los que más, por su participación en las tertulias
Pese a este guiño, son muchos en IU los que recelan ─la mayoría en privado─ desde el minuto uno de la propuesta del presentador de La Tuerka. Las opiniones van desde los que la consideran demasiado personalista, a los que no creen que Iglesias, poniendo su nombre por delante, esté iniciando un verdadero proceso de primarias, pasando por los que le critican porque ven en él cierto aroma mesiánico o de salvador de la patria, y los que directamente le descalifican por el simple hecho de manejarse con total soltura en lastertulias televisivas.

Esos, no obstante, son los menos, y de momento lo que reina en el seno de IU, ya sea en sus bases como en los escalafones más altos, es la cautela. La respuesta más frecuente entre las personas cercanas a Lara con las que ha hablado Público en los últimos días es que todo lo que sea sumar por la unidad y contando con IU será bienvenido. La tónica general, por tanto, parece ser la de esperar a ver qué da de sí Podemos, si se consiguen las 50.000 firmas que se ha marcado como meta Iglesias para seguir adelante, y esperar a hablar con él antes de hacer una valoración pública. En cualquier caso, parece muy complicado a estas alturas que el CPF, que es el máximo órgano de IU entre asambleas, dé marcha atrás a una decisión y acepte de buenas a primeras unas primarias contra Pablo Iglesias. No obstante, algunas voces dentro de IU también piensan que todo el proceso que desarrolle la Federación en términos de candidatura debería tener algún tipo de visto bueno de la ciudadanía. 

El eje soberanista, Equo y las iniciativas ciudadanas

El resto de componentes de esa familia de la izquierda en camino a las elecciones la conformanEquo, cuyos pasos parecen indicar que no se sumará al proyecto de IU al haber puesto en marcha un proceso de primarias por su cuenta; y las fuerzas soberanistas y nacionalistas de Euskadi, Galicia, Aragón y Catalunya, sumergidas aún en un periodo de conversaciones entre ellas y con otras organizaciones.
Asimismo, no se deben perder de vista tres iniciativas más: el Procés Constituent, que aún tiene que definir si confluye en alguna de las alternativas actuales, si avanza en una propuesta propia o si, por el contrario, no se plantea unas elecciones en estos momentos; la Convocatoria Cívicapuesta en marcha a principios de julio por personalidades como Baltasar Garzón, Luis García Montero y Juan Torres, que llamaron también a la unidad de las izquierdas contra los ataques del neoliberalismo. La pasada semana el exjuez Garzón se dirigió por carta a los firmantes iniciales animándoles a trabajar e impulsar el proyecto y a mediados de febrero podría celebrarse una nueva reunión para ver en qué punto se encuentran. En tercer lugar se situaría elFrente Cívico ─cuyo máximo referente es Julio Anguita─ que si bien siempre se ha mostrado interesado en ayudar a trabajar por ese bloque político y social, desde el primer momento dejó claro que lo suyo no estaba destinado a terminar en una candidatura electoral.
Como se puede observar, la mayoría de las opciones siguen abiertas y el posicionamiento de los movimientos sociales dependerá irremediablemente de la seguridad que les demuestre cada opción. De lo que no se puede dudar es de que la crisis política, económica y social ha dado empuje a una pluralidad de izquierdas ─con un programa de partida prácticamente idéntico─ que, tal y como reclama a gritos la sociedad civil, serían mucho más fuertes con un proyecto común que desemboque en un proceso constituyente.
Estos serían hasta ahora los espacios definidos y las diferentes incógnitas que quedan por despejar en el panorama actual de la izquierda.

Izquierda Unida

El paso dado por Izquierda Unida el pasado sábado en su Consejo Político Federal (CPF) es sintomático de que la organización de Cayo Lara ha decidido ir más allá en la elaboración de su candidatura para las europeas, lo que le puede facilitar también la inclusión de un mayor número de actores.
El mayor órgano entre asambleas de IU aprobó que cada una de sus federaciones, corrientes y partidos proponga una lista, con un candidato y, además, exprima sus preferencias. Ese proceso, que debería cerrarse antes de marzo, acabaría con una deliberación final de una comisión electoral ─que se conformará ya la próxima semana─ compuesta por exponentes de todos esos espacios.  Para hacer las listas, se ha dado la opción de emplear el método que sea, incluidas las primarias.
La iniciativa la aprobó poco menos del 65% de los cerca de 200 miembros del CPF por lo que tampoco es que la decisión fuera unánime. Lo que sí hubo durante las intervenciones fue una clara apuesta porque IU debía hacer un proceso lo más abierto posible teniendo en cuenta la excepcionalidad del momento sociopolítico actual.Así quedó reflejado, por ejemplo, en el lo que exponía Alberto Garzón en un artículo en Público el pasado lunes.
El diputado por Málaga abogaba porque la elaboración de la candidatura "deba acometerse de acuerdo a dicha estrategia política, a fin de facilitar el mayor acierto posible". "Y sin duda ─ continuaba el texto─ es más fácil acertar cuando en la deliberación y toma de decisión participa el mayor número posible de personas de la organización. Ello implica, además, que la lista final cuente con mayor identificación por parte de la organización y también con mayor legitimidad".
Las alianzas con los movimientos sociales ─en los que confluyen también multitud de militantes de la propia IU─ aún están por definir y los pactos con las fuerzas nacionalistas tomarán forma en las próximas semanas. En IU se da por hecho la presencia de Batzarre y casi por cerrado el pacto que incluya a Iniciativa per Catalunya Verds (ICV). Mientras, el futuro de Anova y de la Chunta Aragonesista dependerá de si los partidos soberanistas elaboran a una lista conjunta de forma externa. 
Izquierda Abierta
La organización encabezada por Gaspar Llamazares y Montse Múñoz puso encima de la mesa una propuesta de primarias abiertas que fue rechazada por el CPF el sábado, lo que provocó un profundo descontento en Izquierda Abierta."Con esta decisión IU reduce considerablemente sus posibilidades de aglutinar al conjunto de la izquierda social y política del Estado para la construcción de una alternativa política que venza al bipartidismo ya desde los comicios europeos", lamentó en un comunicado su Ejecutiva Federal.
La formación se ha adelantado a todos y el jueves dio el pistoletazo de salida a sus elecciones internas. De momento hay dos candidatos fijos: los coportavoces en Madrid y Córdoba, Pedro Chaves y Tasio Oliver. Y unas normas y un calendario ya fijados. Si todo sale como se espera, a finales de febrero, los de Llamazares y Muñoz ya tendrán su lista preparada para presentar a IU.
EnComún 
La corriente que cuenta con Tania Sánchez y Eberhard Grosske como caras más visibles también trasladó al CPF su preferencia por las primarias. No prosperó la totalidad de la iniciativa, pero el Consejo sí que dio por bueno articular métodos más abiertos y participativos como los que finalmente se aprobaron.
El miércoles, en un comunicado, fijaron como prioridades que la comisión encargada de valorar las candidaturas ponga un "plazo límite" para las propuestas, que se asegure que la lista resultante sea "paritaria y en cremallera", que cuente con una "presencia significativa de jóvenes y de activistas sociales", y que se establezca "un criterio para primar a las propuestas que emanen de procesos abiertos y participativos". Es posible que la federación de Illes Balears, a la que pertenece Grosske, aplique también un proceso de primarias. 
EUiA
El diputado Joan Josep Nuet hizo un llamamiento total al proceso plural y a la necesidad de que se enfoque desde ese ángulo para comenzar a plantar la batalla a la Troika desde ya. Ayer, en un post en su blog, el diputado escribía: "El acuerdo entre nosotr@s, la generosidad y la suma es la única alternativa al desastre. Podemos devolver a la gente la esperanza". Así que es de esperar que la formación hermana de IU en Catalunya haga su propia propuesta consultando a sus bases.
EUiA junto a ICV, además, ha convocado una asamblea a principios de febrero en Barcelonabajo el lema Ara és demà, llamando a la sociedad civil y a las fuerzas alternativas a compartir propuestas que, quién sabe, si podrían terminar por cuajar en algo común.
PCE
El PCE es una gran incógnita en todo este proceso y de momento no va a tomar una decisión absoluta. Este sábado celebra un Consejo Político en el que el documento que se aprobará hace referencia de forma general a las elecciones europeas y entra más en el objetivo concreto de enfrentarse a la Troika y hacer piña con la izquierda europea que en la candidatura en sí.

Las posibilidades soberanistas

Las alianzas que tramarán las distintas izquierdas soberanistas de cara a los comicios europeos también es una incógnita. Todavía no hay ningún acuerdo y, en cierta medida, todo depende de las decisiones que tomen en Catalunya, en pleno proceso de desafío independentista lanzado al Gobierno de Mariano Rajoy. Una lista unitaria catalana o distintas coaliciones, sumando también el interrogante de lo que harán fuerzas como Chunta Anova, provoca que a día de hoy todas las posibilidades estén abiertas.
En Catalunya se baraja la opción de una lista unitaria con todos los partidos que defienden la consulta, que sin duda sería la más ventajosa para ERC y Artur Mas. Sin embargo, Unió e ICV ya han planteado sus reservas, mientras que la CUP, por su propia naturaleza de hacer confluir “liberación nacional y social”, sería difícil que concurrieran en esta coalición nacional catalana. En cualquier caso, ERC ya tiene candidato, Josep Maria Terricabras, un filósofo y catedrático de la Universidad de Girona que se presentaría como independiente.
Según fuentes de Esquerra, también cabría la posibilidad de que concurrieran por separado ─cada uno en solitario o con las alianzas que establezca con otros territorios─ pero que todos los partidos que defiendan la consulta fueran a las elecciones con una parte del bloque programático común en lo referido al derecho a decidir. El objetivo sería en este casohacer presión así en Europa para que efectivamente se produzca la consulta planteada por la Generalitat.
La propuesta más firme sobre la mesa de unidad interterritorial es la de EH Bildu, que consistiría en lanzar “una candidatura de izquierda con fuerzas soberanistas del Estado lo más amplia posible”, en la que podrían caber ERC y la CUP. Esto, no obstante, sería complicado debido a su rivalidad política. En todas las combinaciones podría sentirse cómodo el BNG, que pertenece al mismo grupo europeo que ERC y Aralar, una de las patas de la formación abertzale.
Desde EH Bildu afirman que su intención es lanzar “una plataforma sin vetos que vaya a darle en el morro a la Troika y que defienda el derecho de autodeterminación”, afirman fuentes de la formación abertzale. Sin embargo, reconocen que “todo está muy verde”, pues todo depende de qué haga ERC, por un lado, y Anova y Cha por otro. En el interno de estas formaciones hay una tensión entre sectores: unos querrían confluir con Izquierda Unida y otros en la alianza soberanista.

Equo

Equo aún no ha confirmado oficialmente su descuelgue del acuerdo con IU, aunque sus principales responsables llevan meses insistiendo en que su pacto “natural” es el que adoptaron las pasadas generales con el bloque que lidera Compromís. Además, la formación ecosocialista ha puesto ya en marcha su propio proceso de elección de candidatos a través de unas primarias presenciales y por internet inéditas en España.
El proceso se celebrará en dos vueltas. El pasado mes de diciembre se cerró el censo para poder votar en la primera y se inscribieron 16.553 personas entre afiliados, simpatizantes y resto de los ciudadanos. Esa votación se celebrará tanto por la red como en distintos lugares entre los días 22 y 31 de este mes. De la misma saldrán los cuatro aspirantes que más respaldo logren —dos hombres y dos mujeres— que serán los que concurran a la segunda vuelta que se celebrará entre el 1 y el 10 de marzo

Podemos

La candidatura "ciudadana y popular" que ha lanzado Iglesias supone una apuesta electoral de nuevo cuño, diferenciada de los cánones clásicos de la izquierda y con la aspiración de sobrepasar sus límites tradicionales. Lejos de ser la enésima formación de izquierda crítica, los promotores de Podemos aspiran a ser un "método democrático" que sirva para aunar a todas las fuerzas que están contra la austeridad. Aupados en las luchas sociales que se abrieron con la irrupción del 15-M, aspiran a "convertir la indignación ciudadana en cambio político", como anunciaron en la rueda de prensa de este sábado.
Podemos afirma surgir "con la mano tendida a todos" para la confluencia. Sus "únicas líneas rojas" serían el respeto a los derechos humanos como programa, lo que dejaría fuera a todas las fuerzas que apoyan la austeridad. Los integrantes han insistido en que pretenden hacer partícipes a movimientos sociales y mareas ciudadanas, pero sin representarles, pues "los movimientos son irrepresentables", algo que rompe con el discurso de IU pese a tener menor sintonía con ellos que los impulsores de esta iniciativa. Además de la evidente oferta a IU, el llamado también está dirigido a todas las fuerzas que están por el cambio político, comoAnova, las CUP o el SAT.
Así, el propio Iglesias contó cómo después de conseguir el aval de 50.000 firmas para lanzarse se presentará a unas primarias abiertas a toda la ciudadanía. Y a ellas invitó a participar a cualquier persona, incluído el candidato para las europeas que elija IU. Si esa persona, o cualquier otra, consiguieran más apoyos que Iglesias, él se pondrá sus órdenes. Si todas las formaciones de izquierdas aceptan este método se conseguiría un cándidato único anti-austeridad para el Parlamento Europeo. 
Entre los firmantes del manifiesto Mover ficha: convertir la indignación en cambio político hay personajes del mundo de la cultura, activistas vinculados a los movimientos sociales e intelectuales del ámbito universitario. Algunos participan abiertamente en otras iniciativas que pretenden la unidad de fuerzas. El es caso del profesor de Ciencia Política y copresentador deLa Tuerka, Juan Carlos Monedero, implicado en el Frente Cívico impulsado por Julio Anguita. Si suma o divide, aún está por ver.
Fuente: publico.es

Alberto Garzón: Democracia y primarias abiertas

La crisis del sistema político español ha animado la reflexión sobre los mecanismos de elección dentro de los partidos políticos. El debate se ha centrado particularmente sobre las primarias abiertas, como aparentemente el método más abierto y democrático de los posibles. A mi juicio, sin embargo, el mecanismo de las primarias abiertas no es ni mucho menos la solución y plantea problemas insoslayables para las organizaciones de izquierda. Por el contrario, el problema democrático del sistema político se encuentra en la falta de mecanismos propiamente internos, esto es, en la dificultad que tienen los militantes de un partido para que sus dirigentes/representantes ejecuten durante todo el mandato su voluntad.
La cuestión del mandato imperativo
En España está prohibido por la Constitución el mandato imperativo, es decir, el mecanismo que obligaría a los representantes a ser un fiel espejo de los representados y de su voluntad. Bajo el mandato imperativo el representante no podría actuar por su cuenta sino que se debería en todo momento a un rígido vínculo establecido con los electores, esto es, sus representados. No existiría la posibilidad de incumplir un programa electoral, por ejemplo.
La fórmula del mandato imperativo es la históricamente preferida por la tradición socialista, y de hecho Marx la alabó en sus escritos sobre la Comuna de Paris en 1871. Sin embargo, para la tradición liberal la mejor opción es el mandato libre o representativo porque presenta ventajas en varios aspectos. Los más importantes: a) que el sistema deja de ser el resultado de una lucha faccionalista entre intereses particulares y b) que los elegidos se desconectan de sus bases y así las importantes decisiones finales quedan al abrigo de los impulsos de la masaplebe (de la que el liberalismo siempre ha desconfiado). Dicho de otra forma, bajo elmandato libre o representativo los representantes elegidos por la circunscripción de Málaga, como un servidor, no representaríamos formalmente a Málaga (interés particular) sino al conjunto del cuerpo político (interés general). La tradición liberal siempre ha optado por diseños institucionales que perfeccionaran la elección de las élites, entendidas estas como las mejor capacitadas para tomar decisiones, y alejarlas de la muchedumbre.
No obstante, en nuestro país cada poco tiempo tenemos noticias de nuevos representantes expulsados o sancionados por saltarse la disciplina de voto. No parece que case muy bien con la teoría liberal de elección de las élites. Y es que esa disciplina de voto no es otra cosa que una especie de mandato imperativo pero aplicado en otra dirección. ¿Qué es lo que ha pasado aquí? Pues que en realidad y bajo nuestro sistema actual la soberanía efectiva se ha desplazado desde los ciudadanos hasta los partidos políticos, que son los que tienen la capacidad de fiscalizar a los representantes. Así, hemos pasado del mandato imperativopueblo-representante al mandato imperativo partido-representante, por mediación del formalmente establecido mandato libre o representativo.
Y claro, dado que nuestra Constitución del 78 proporciona un poder enorme a los partidos políticos, y dado que no se les exige a éstos ningún nivel de democracia interna en sus métodos de organización, al final podemos terminar dando la razón a Robert Michels y su ley de hierro de la oligarquía. Para Michels toda organización social tiende hacia la burocratización y hacia la creación de un liderazgo fuerte y de oligarquías internas que se reproducen mediante las redes clientelares. Así, la soberanía efectiva se desplaza de nuevo hacia unos pocos ciudadanos que son los que están en la cúspide organizativa de los partidos.
Esto es lo que hace que, en realidad, no sea el poder legislativo quien elige al poder ejecutivo sino que tanto uno como otro acaban siendo conformados por los propios partidos políticos, que es en quienes reside la tarea de elaborar las listas electorales y de negociar pactos de gobierno.
Las primarias abiertas
La ley de hierro de la oligarquía puede neutralizarse si en el seno de los partidos se aprueban mecanismos de democracia interna que impidan la creación de esas oligarquías. Aquí no hablamos de otra cosa que de cómo hacemos para que la voluntad de los representados pueda ser ejecutada fielmente por los representantes. Y como un mecanismo posible se ha propuesto, desde diferentes ángulos, las primarias abiertas.
No niego los elementos positivos de las primarias abiertas, como la movilización social que promueve y la capacidad de recaudación que puede suponer, pero me parece más importante poner de relieve sus problemas. No obstante, tampoco ignoro los muchos diseños diferentes en los que puede cristalizar un proceso así.
En su tipo ideal, las primarias abiertas son en última instancia un producto de la democracia liberal de mercado, esto es, de la concepción democrática según la cual los partidos tienen que ser la oferta que escucha a la demanda. Es decir, el partido se presenta como abiertopara escuchar al conjunto de la ciudadanía y para adaptarse –incluso internamente- a sus demandas. De ser así, se dice, los partidos acabarían convirtiéndose en el mejor reflejo del cuerpo ciudadano y de esa forma se maximizarían sus opciones electorales.
Este procedimiento de primarias abiertas tiene problemas operativos, que pueden ser resueltos, y problemas ideológicos, que no tienen solución.
Los problemas operativos son los derivados de la información asimétrica que reciben los votantes respecto a los candidatos, puesto que unos serán previamente mucho más conocidos que otros. Y nadie asegura que no sean más conocidos porque hayan sido patrocinados por grandes empresas privadas de comunicación o porque hayan obtenido financiación especial por parte de los grupos de interés o lobbies. A pesar de todo, estos problemas operativos pueden afrontarse mal que bien a través de mecanismos de contrapeso.
Pero el importante es el problema ideológico. Un partido concebido como simple oferta que se adapta a la demanda no es, ni mucho menos, un partido ideológico. Se tratará de un partido vacuo, líquido, vaporoso, capaz de cambiar de criterio a la misma velocidad que cambia elsentido común de la sociedad. Y el sentido común, para decirlo con Gramsci, no es otra cosa que la ideología de la clase dominante.
Las primarias abiertas, de hecho, pueden posibilitar la elección de candidatos con principios y valores mayoritarios socialmente por encima de candidatos con principios y valores minoritarios. En un ejemplo extremo, un proceso de primarias abiertas podría imponer un candidato favorable a la pena de muerte en un partido que en sus principios es contrario a ella. De ahí que a mi juicio no tenga sentido que un partido ideológico se abra a un proceso de primarias en el que el conjunto de la sociedad va a imponer su sentido común en la elección del candidato. Los partidos han de deberse a un marco ideológico, dentro del cual cabe la disensión, y que pretendidamente obedece a la razón y a objetivos de emancipación social.
En realidad, un partido concebido ideológicamente no se limita a escuchar las demandas de la ciudadanía sino que también trata de cambiarlas. Es decir, se trata de un partido que combate el sentido común y no se adapta a él. Un partido ideológico no permite que su organización interna y su programa sea determinado a golpe de encuesta, sino que lucha por crearhegemonía en el sentido gramsciano.
La democracia interna
Así pues, un partido debería responder únicamente a aquellos que, compartiendo un espacio ideológico común, marcan las tácticas y las estrategias desde dentro. Es decir, el conjunto de la militancia. Y ya dentro de la organización la tarea es evitar que opere la ley de hierro de la oligarquía. Y sin duda para eso necesitamos echar mano de todos los mecanismos democráticos a nuestro alcance. Se trata de asegurar la plena democracia en el interior de la organización
Uno de ellos es el proceso de primarias, a secas, pero que se refiere únicamente a la elección de candidatos. Hay que entender aquí que el objetivo sin duda es el acierto político.Naturalmente los representados buscan al representante que mejor se adapte a los propósitos establecidos, pero no hay forma de garantizar que eso suceda. Sin duda es más fácil acertar cuando mucha más gente participa de la deliberación, pero aún así no se garantiza el acierto político. De hecho, incluso un dedazo puede acabar siendo un acierto político a pesar del método. De ahí que tengamos que impugnar la obsesión por el método de elección como panacea del problema de acierto político. No obstante, es un principio pensar que cuanta más gente participa en el proceso más fácil resulta acertar.
En todo caso, para acercarse al acierto político o para confirmarlo existen otros mecanismos, más interesantes y complementarios, que son los referidos a la fiscalización y control permanente del representante. Aquí es donde entran los revocatorios, herencia del republicanismo socialista y defendido desde Robespierre hasta el propio Marx. Se trata de mecanismos que operan en el seno de una democracia representativa y tienen como objetivo ajustar la voluntad de los representantes a la de los representados. Así, cualquier sujeto político soberano –como una asamblea de militantes- puede evitar que sus cargos públicos –como los concejales o diputados- se desconecten de sus bases y acaben sirviendo a los intereses del poder privado o de grupos de corruptores.
Una democracia representativa que operase así, de acuerdo a la descripción anterior, permite el mandato imperativo de partidos sobre representantes, pero representando aquellos la voluntad democrática de sus militantes. El soberano efectivo se desplaza desde la oligarquía interna hacia los militantes de las organizaciones políticas, ahora democráticas.
Con una ley electoral justa, de carácter puramente proporcional, y con mayor espacio para los mecanismos participativos de carácter general, como los referéndums e iniciativas legislativas populares, las reglas del juego democrático permiten adaptarse a principios mucho más válidos para una democracia. Y ello sin renunciar al carácter ideológico de las organizaciones de izquierdas, que es lo que me temo puede empezar a ocurrir con los procesos de primarias abiertas.
Nota (*): Este artículo contiene algunas modificaciones menores respecto al artículo original, con el fin de esclarecer algunos pasajes que han podido resultar confusos.
Fuente: agarzon.net

Ernest Urtasun. L'entrevista



Raül Romeva i Rueda: Projecte Ulisses, una iniciativa des del Sud per canviar Europa


sábado, 18 de enero de 2014

La Izquierda Plural. Balance Semanal en Diputación Permanente y Comisiones.

"Aumenta el desprestigio de Hacienda, que puede aparecer como presunta encubridora de delito fiscal"


"La nueva ley del aborto atenta contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad" 


Exigiendo respuestas ante la subida de la luz.


Que el ministro dé la cara por el carbón de Mequinenza


Alberto Garzón a De Guindos: "su optimismo me deja patidifuso"


Laia Ortiz y Chesús Yuste piden la dimisión del ministro Soria.


Diputación Permanente
Sesión nº 10
14/01/2014

viernes, 17 de enero de 2014

Joan Herrera: "Una oportunidad para la izquierda".

En este contexto, por qué no conectar los sentimientos para hacer de la petición catalana una oportunidad para cambiar muchas más cosas.

El Parlament ha aprobado una petición para convocar un referéndum, para discutirlo, para negociarlo. Esto es lo que el Parlament de Catalunya aprobó en el día de ayer. Una proposición de ley para que el Congreso acoja una demanda, la de poder convocar una consulta, compartida por una amplísima mayoría en Catalunya. Una propuesta que se ubica en el marco de la legalidad, de la Constitución, entendiendo ley y Constitución como un marco que permite solventar una reivindicación democrática.
Dicha demanda conecta con la exigencia de mayor democracia, y la posibilidad de convocar una consulta pretende dar salida a un 'ya basta' muy transversal. Este sentimiento existe por el agotamiento del modelo constitucional y estatutario. Es cierto que la sentencia del Constitucional en torno a la sentencia se vio y se vivió en Catalunya como la incapacidad de ir federalizando España por la vía del acuerdo. De hecho la sentencia fue consecuencia de una aznaridad que acabó por fosilizar la Constitución, por hacer inasumible una de las realidades más plurinacionales de toda Europa.
Pero reducir lo que pasa en Catalunya a eso es demasiado simple. La petición de la consulta conecta con el sentimiento transversal que con la España que nos gobierna no hay nada que hacer. Así, la independencia va ganando adeptos no solo entre los que la quieren por motivos identitarios sino entre aquellos que la ven como el mal menor para deshacerse del PP, conectando con la necesidad de independizarse del PP. Me lo resumía en una conversación uno de mis amigos: "Sin ser independentista, no descarto la independencia porque con el PP es imposible". Es cierto, CiU no es muy diferente en lo económico. Y digamos que su parentesco con la corrupción puede llegar a ser similar. Pero en lo democrático no aparecen ni mucho menos de la misma manera.
¿Es este un sentimiento exclusivo de la sociedad catalana? Ni mucho menos. En la sociedad española hay muestras de un absoluto cansancio en lo que se refiere a una de las culturas políticas más casposas –como hemos visto en la ley del aborto– sumada a la decepción por una socialdemocracia muy poco innovadora en términos democráticos, absolutamente timorata en el debate nacional, y absolutamente claudicante en lo que se refiere al debate económico.
Es un sentimiento que conecta con el rechazo a un fin de régimen que se expresa no sólo por la fractura territorial, sino por la profunda crisis económica, social y democrática; con una recuperación económica que pasa por los beneficios de determinadas empresas y no por la mejora de la calidad de vida; por un modelo empresarial que socializa pérdidas después de privatizar ganancias; por las pérdida de credibilidad en torno a la jefatura del Estado.
En este calamitoso contexto, da la sensación, que en el conjunto de la sociedad española no hay suficientes fuerzas como para protagonizar el cambio de régimen. Este sentimiento no conecta con una expresión de ruptura, quizás porque en la sociedad española no existe una correlación de fuerzas que permita este escenario de ruptura. Mientras, en Catalunya se pretende protagonizar una ruptura con España, que tiene como dificultad la misma idiosincrasia catalana, una sociedad muy mezclada, en la que no es tan fácil construir una amplia mayoría de ruptura.
Si así están las cosas, por qué no conectar los sentimientos para hacer de la petición catalana una oportunidad para cambiar muchas más cosas. En Catalunya la petición de la consulta se utiliza como una cortina de humo para tapar todas las miserias de una política que ha hecho de la sociedad catalana un campo de pruebas donde empezar a privatizar después de haber liderado los recortes.
También es verdad que el PP va a utilizar el debate para disimular la dureza de sus políticas. Incluso puede acabar pasando que, debate nacional mediante unos y otros, tapen sus miserias en torno a los múltiples casos de corrupción que les salpican. Pero la demanda catalana se puede utilizar para eso, pero no es eso, ni tan solo principalmente. Es la expresión de una voluntad de ruptura, que conecta con la independencia porque no hay otra ruptura al alcance.
Pues bien. Lo que va a pasar en los próximos meses en términos políticos es sobradamente conocido. Negativa del PP. Seguidismo del PSOE. Y si no hay nada más, el camino que se irá trazando, que durará años, y que se irá configurando (si no lo está haciendo ya) será el de sociedades cada vez más de espaldas. Una sociedad, la catalana, sin voluntad de cambiar nada en España. Otra sociedad, la española, cada vez dejando más de lado lo que viene de Catalunya.
Por eso creo que es hora de ponerle al debate un toque de imprevisibilidad. De entender que lo que viene de Catalunya no es sólo una proposición de ley para que se ceda la competencia para convocar una consulta. Es un instrumento para hacer que la ola que llega desde Catalunya sirva, con otras energías, para hacer un planteamiento de nueva etapa, de nueva época, de cambio de régimen.
La propuesta que hago es sencilla. Es hora de conectar, y no solo desde Catalunya sino desde el resto del Estado, la petición de consulta con una propuesta de cambio de régimen para el conjunto del Estado. Podría verse esta petición no sólo como una proposición de ley para convocar un referéndum, sino como la expresión democrática, desde la cual empezar a cambiar las cosas.
Sin lugar a dudas es difícil, pero creo humildemente que es el único camino. En Catalunya corremos el riesgo lampedusiano –deseado por CiU– de hacer ver que queremos cambiar todo para al final no cambiar nada. En España, el riesgo de que no cambie nada –aspiración de muchos– por el miedo a romperlo todo. Quizá sea hora de empezar a romper esquemas, y entender desde la izquierda que en vez de negar la petición, o de hacer ver que esta no es nuestra guerra, sea hora de recoger el guante y hacer de una reivindicación en torno a la consulta, una oportunidad para proponer cambiarlo todo.
Fuente: eldiario.es
La consulta catalana se podría debatir en el Congreso en marzo

miércoles, 15 de enero de 2014

Joan Josep Nuet: "Elecciones Europeas, ahora es el momento."

Las Elecciones Europeas del próximo 25 de mayo no son unas elecciones cualquiera. No me refiero solo a la importancia de los impactos de las políticas antisociales y de austeridad que despliegan las instituciones europeas, no me refiero solo al déficit democrático y a la opacidad que ostentan esas mismas instituciones y no me refiero solo al auge del racismo, la xenofobia y del fascismo que se apunta en algunos lugares como alternativa a la desesperación de la gente y a la falta de proyecto ciudadano hoy vendido al poder financiero.
Me refiero también a que son las primeras de un ciclo electoral que conectará con elecciones municipales y autonómicas, tal vez catalanas y finalmente elecciones generales en noviembre de 2015. En este ciclo realizaremos un verdadero balance de las políticas de la crisis y sus consecuencias y será determinante que mayorías políticas se crean para saber si la movilización de los últimos seis años se convierte en política alternativa o las derechas han ganado por mucho tiempo la partida y el sufrimiento suma y sigue.
Por ello soy un convencido de que a grandes males, grandes remedios y no nos podemos conformar con una gestión del calendario político-electoral conservadora, o sea, contentos de que la izquierda alternativa crezca si, pero ganar?, uy eso es muy difícil.
La gente necesita ganar para cambiar las políticas y a los políticos corruptos y recortadores, y por ello hay que crear espacios de participación y de Nueva Política que ambicionen un país nuevo que rompa democráticamente con la condena al sufrimiento a que nos aboca el bipartidismo, los recortes y la política tradicional.
Hay fuerzas políticas dispuestas a ello, yo milito en una de ellas, por eso es imprescindible el encuentro de ellas con los movimientos y actores no militantes en partidos, que han protagonizado también la movilización.
No hay que esperar, hay que hacerlo ahora ya en las Elecciones Europeas y golpear fuerte y claro desde el primer momento. Las dudas y los cálculos excesivamente interiorizados refuerzan al bipartidismo y la consigna de que “no hay alternativa” que sigue con una invitación a que nosotros también participemos en el reparto del pastel.
Hay diversas iniciativas políticas en el marco de la izquierda transformadora que apuntan en esa dirección, principios de ruptura con la troica, nuevos perfiles sociales que asumen más compromiso político y métodos participativos para la elección de candidatos y programas. El acuerdo entre nosotr@s, la generosidad y la suma es la única alternativa al desastre. Podemos devolver a la gente la esperanza.
Fuente: nuet.ca

lunes, 13 de enero de 2014

Alberto Garzón: Los deberes de la izquierda en las elecciones europeas.

Estamos inmersos en un proceso de transformación radical de las instituciones económicas y políticas, que podemos convenir en llamar Restauración Borbónica y que se caracteriza por tres rasgos: a) Sostenimiento de las políticas de la troika a través de la aplicación de una agenda reformista, destinada a constituir un modelo de crecimiento económico basado en la precarización de la condición salarial y el estrechamiento de lo público; b) Sustitución de la agenda política de la corrupción y el conflicto social (paro, desahucios y hambre) por la agenda política del conflicto civil (derechos al aborto y manifestación, terrorismo y modelo de Estado); c) Apuntalamiento del sistema político del 78 a partir del intento de legitimación del ciudadano Felipe de Borbón y Grecia, legalmente heredero del actual monarca, y la aplicación de reformas políticas de maquillaje democrático (ley de transparencia). En definitiva, la Restauración Borbónica tiene como objetivo adecuar las instituciones políticas al proceso de constitución de un nuevo modelo de sociedad a la vez que trata de detener la hemorragia de apoyos políticos a Partido Popular y Partido Socialista.
El éxito de todo ello, sin embargo, es función de la estrategia económica. Esto quiere decir que el intento político de la Restauración Borbónica fracasará si las condiciones materiales de vida de los ciudadanos no mejoran en un plazo de tiempo relativamente corto. Aunque se desvíe la atención mediática desde los conflictos sociales hacia otros escenarios que operan como cortinas de humo, no es factible que la urgencia y emergencia del plano social desaparezca por ello. La coerción del hambre siempre es más fuerte.
Esa merma de las condiciones materiales de vida, que se traslada con el tiempo a un cambio en la concepción del mundo que tienen quienes la sufren, es la que explica en gran parte la enorme desafección política. Hastiados de un sistema político que se revela incapaz de resolver los problemas más urgentes a la vez que se sigue reproduciendo en sus formas más corruptas y clientelares. Los indicadores de abstención electoral se disparan, mucho más que el paulatino desplome del bipartidismo. Pero la izquierda se encuentra a la defensiva en prácticamente todos los espacios. Los movimientos sociales y organizaciones de izquierdas luchan como pueden contra las embestidas reaccionarias del Gobierno, pero la regresión se termina consolidando. Como en un círculo vicioso, crece la desesperanza y el agotamiento y se produce un reflujo en la lucha social.
Las elecciones europeas se inscriben en ese contexto, y se convierten en una especie de pulsación del ánimo político ciudadano. Regladas por un sistema electoral proporcional, donde cada voto cuenta exactamente lo mismo, la oportunidad política de las terceras fuerzas se presenta clara, si bien no fácil.
En un momento histórico como este, Izquierda Unida tiene la tarea política de neutralizar la Restauración Borbónica proponiendo una Ruptura Democrática, esto es, una alternativa política en discurso y práctica. Para ello, hay que trabajar en mostrar la esencia del sistema que se apuntala y revelar asimismo sus contradicciones. Desde luego, esto pasa por la denuncia de la socialización de pérdidas (como en los rescates financieros y de grandes empresas) y del proceso de empobrecimiento social, así como de establecer la necesidad de poner los instrumentos políticos y económicos al servicio de la creación de empleo. Eso significa impugnar la actual Unión Europea, actuando con vistas a invertir el chantaje que actualmente imponen sus estructuras antidemocráticas.
Pero sobre todo, es importante ilusionar y generar esperanza. Derrotar a la resignación impone la tarea de construir una alternativa no sólo programática sino también discursiva. Salir de la lógica de reactividad ante la coyuntura y entrar de lleno en la proposición estratégica. El objetivo de toda sociedad es la felicidad de sus miembros, y ello conlleva unos requisitos socioeconómicos (tales como el derecho a trabajar, a la vivienda y a la jubilación) que deben defenderse sin desconectarse del objetivo mismo. No cabe la defensa de nada sin formular previamente el por qué y para qué.
La construcción de un nuevo sistema político alternativo, republicano y participativo, que se construye precisamente para atender a los deseos últimos de los ciudadanos debería ser la guía que ilumine la acción política y el discurso.
Pero esta tarea sobrepasa el espacio meramente electoral. Las elecciones se presentan siempre como el resultado de una tarea política previa. Y esa tarea impone la consecución de una hegemonía cultural. Si la gente no desea el proyecto, si no interioriza los principios y valores que lo sustentan, no es factible un triunfo electoral. Ese proceso es sin duda lento, pues requiere una acción política arraigada en el terreno y una amplia organización capaz de llegar a todas partes. Pero el actual contexto social de descontento político es un terreno en el que puede evolucionar con mucha mayor rapidez. Y es ahí donde Izquierda Unida puede y tiene que jugar el papel de catalizador.
Así, las elecciones europeas se presentan como una oportunidad para acelerar el proceso de construcción de la alternativa democrática, también llamado proceso constituyente, y que no sólo reside en la redacción de una hipotética nueva constitución. Pero para lograrlo ha de enviar señales firmes de esperanza a la ciudadanía que actualmente está al margen, más cerca o más lejos, del proyecto. Y eso se logra, también, con una elaboración de una candidatura adaptada a tales propósitos.
Efectivamente, el discurso no sólo se transmite a partir de las palabras sino también a través de los símbolos. Y las caras, los nombres y los estatus sociales de los candidatos también son elementos discursivos que importan porque definen y describen el proyecto mismo. De ahí que la elaboración de la candidatura deba acometerse de acuerdo a dicha estrategia política, a fin de facilitar el mayor acierto posible. Y sin duda es más fácil acertar cuando en la deliberación y toma de decisión participa el mayor número posible de personas de la organización. Ello implica, además, que la lista final cuente con mayor identificación por parte de la organización y también con mayor legitimidad.
En definitiva, las elecciones europeas no marcan el fin de nada. Más bien suponen un momento político que la izquierda debe aprovechar para seguir acumulando fuerzas y para seguir construyendo hegemonía en torno a un proyecto que proyecte ilusión y esperanza en la constitución de una sociedad justa. Una nueva política, hacia dentro y hacia fuera, para tiempos de emergencia social.
Fuente: publico.es

Alberto Garzón a De Guindos: "Su optimismo me deja patidifuso, estamos en una situación de emergencia social"